A 26 kilómetros de los límites con Colombia, Lago Agrio, en el Ecuador, tiene ese sabor a zona de tolerancia. Sin embargo, la ciudad ha cobrado recientemente vitalidad humana; se le ha inyectado a través de nuevos almacenes de ropa, restaurantes y bares, un estímulo económico propiciado por inmigrantes colombianos.
Cruzando la frontera